"El Verano de Kikujiro"
“El Verano De Kikujiro” maneja un tópico muy pero muy interesante, pues se refleja en esta historia unas circunstancias que nos hacen reflexionar sobre nuestro papel como educadores.
La película se centra en Japón, en una familia desfragmentada. Masao es un niño de unos 6 años que vive con su abuela, que trabaja y no le puede prestar el tiempo necesario que un niño de su edad requiere. Al llegar el verano, Masao se siente solo porque todos sus amigos se van de vacaciones. También terminan las actividades extraescolares. Y nuestro protagonista decide ir a buscar a su madre, que lo abandonó con la excusa de ir en busca de trabajo. Es entonces cuando se encuentra con un matrimonio de antiguos vecinos de su abuela. Los vecinos hablan con ella y le dicen ellos se ocuparan del niño por unas semanitas, por circunstancias de la vida su compañero de travesía será Kikujiro el esposo de la vecina, un hombre cínico, perverso, apostador y cruel quien a la vez posee la ingenuidad y la capacidad de juego de un niño. Se articula el relato como un álbum fotográfico, inserta sueños y fantasías infantiles demoledoras, descubre personajes salidos de un comic, adultos con alma de niños, lo ponen al chico a resguardo sobre una base de fantasías.
Son estas situaciones que van produciendo una amistad entre los dos personajes principales, las que los modificará y seguramente perdurarán en el tiempo.
En este sentido quisiera reflexionar sobre la Gestión Educativa, la cual tomáramos como la administración de recursos, planeamiento… y que hoy después de tantos años de trabajo y de reflexión podría ser una serie de procesos que respondiesen a una actividad pedagógicas con sentido (Construcción).
“El Verano De Kikujiro” nos muestra en su desenlace aspectos determinantes a la hora de hacer una Gestión Educativa, cuáles?
Una intención, una meta, un objetivo claro. El niño siempre es el centro (sujeto) que hay que atender. La creatividad que se requiere para que se cumplan cada uno de estos procesos para llegar a la meta. El compromiso compartido por cada involucrado. La perseverancia como mayor valor para conseguir lo que se desea.
No importa si en este camino se aprende o desaprende “Los niños también enseñan”.
El acompañamiento constante. El contexto cualquiera que sea debe ser una herramienta de trabajo, que nos incite a la creatividad y recursividad.
“Hay que darle vida a cada uno de los espacios donde nos desenvolvamos”.
Que bueno sería si nos involucráramos en cada aspecto de estos e hiciéramos de nuestro gran papel de educadores una herramienta que oriente desde lo más concreto posible a un aprendizaje significativo.
GENI ALEXANDER URREA RIVERA CODIGO:72081013
LICENCIATURA EN EDUCACION BASICA CON ENFASIS EN ARTISTICAS V SEMESTRE


